Salí el otro día de la oficina para almorzar y mientras iba caminando me crucé con una niña guapísima, de unos 18 años, y sin querer, me la quedé mirando de reojo, porque aunque se tenga pareja, las flores se miran pero no se tocan...Pero la chica se dio cuenta, y aunque no dijo nada, puso una cara como diciendo “venga viejo verde, deja de mirarme, no te da vergüenza”.

Y es que uno no lo aprecia, pero se va haciendo mayor, sin que eso signifique dejar de mirar a las jovencillas ( y a las que no lo son tanto).

Pregunto a mis amigos y les pasa más o menos lo mismo.

Debe ser normal (iba a decir en los hombres, pero en las mujeres igual también).

Buf, menos mal, ya me sumaba otra rareza a mi currículum...